ACTUALIZACION DE LA SEPSIS 2016
ACTUALIZACIÓN DE LA SEPSIS 2016
¿Qué es nuevo?
Podríamos
decir que todo. De manera muy resumida:
1-. Desaparecen
los criterios SIRS de la definición de sepsis: aunque pueden
seguir siendo útiles para el diagnóstico de infección, se da una menor
importancia a criterios únicamente de respuesta inflamatoria ya que no
necesariamente indican una respuesta alterada (y, sobre todo, amenazante para
la vida de nuestros pacientes), y al descubrirse durante estos años la
existencia de profundas alteraciones de la esfera“ no
inmumológica“
como son las metabólicas, cardiovasculares u hormonales que se desencadenan
durante una sepsis.
2-. Desaparece
el concepto de sepsis grave, por parecer“ redundante“ en esta nueva situación: ahora, el diagnóstico de
sepsis significa “per
se“ la
aparición de, al menos, un fallo orgánico. Se resalta así la importancia que
este hecho tiene en la mortalidad. Podríamos decir, si se permite la
simplificación, que se ha elevado la categoría del actual concepto de“ sepsis“ al anterior de“ sepsis grave“
3-. La
escala SOFA, toma un papel preponderante en el nuevo diagnóstico de esta
situación: el artículo acompañante de Seymour et al. (5) encuentra una mejor
discriminación de mortalidad hospitalaria en los pacientes con sospecha de
infección al utilizar esta escala en lugar de los criterios SIRS
(esencialmente, esto es válido para aquellos pacientes ingresados en la UCI ). De esta forma, una
puntuación mayor o igual a 2 sobre el valor SOFA
basal pasa a ser
un criterio de mortalidad importante (dependiendo del estado basal del
paciente, entre 2 y 25 veces más mortalidad que aquellos con un cambio de valor
menor de 2 puntos en esta escala)
4-. En
relación con el anterior, un nuevo concepto (quick-SOFA o qSOFA) se apunta como útil para identificar
pacientes de alto riesgo de sufrir eventos no deseados fuera del entorno de una
UCI. Este concepto, extraido también del encomiable trabajo del grupo del
Dr. Seymour, implica la presencia de al menos 2 de los siguientes: una
alteración del nivel de conciencia (valores de CGS menores de 15), un valor de
presión arterial sistólica igual o menor de 100 mmHg, y una frecuencia
respiratoria superior a 21 rpm. Se introduce esta valoración como“ screening“ al reconocer que es más accesible (no requiere de determinaciones
analíticas) que la escala SOFA y puede obtenerse sólo con la exploración clínica.
A partir de ahora, la presencia de estos parámetros nos deberán poner en
guardia para buscar la presencia de fallos orgánicos.
5-. La
situación de shock séptico pasa a tener diferencias sustanciales.
Si bien se mantiene, como anteriormente, que supone un subgrupo de pacientes
sépticos con mayor mortalidad, se cambia el propio concepto: si la anterior
Conferencia de Consenso describía esta situación como“ un estado de fracaso
circulatorio“, ahora se le da una mayor
importancia a la aparición de anomalías a nivel metabólico y
celular asociadas a ese fallo circulatorio (lo cual no es de extrañar viendo la
importancia, las idas y venidas que han presentado durante estos años, ciertos
parámetros como la lactacidemia, la
SvcO 2, o la
diferencia venoarterial de CO2). En
segundo lugar, y muy relacionado con lo anterior, para el reconocimiento clínico
de dicha situación ahora se asocia la necesidad de vasopresores para mantener
una PAM igual o mayor a 65 mmHg con la necesidad de valores de Lactato iguales
o superiores a 2 mmol/L (18 mg(dl) a pesar de una adecuada reposición volémica.
En la Conferencia
de Consenso sobre shock y monitorización hemodinámica de la ESICM (6) esta asociación no
era necesaria, aunque ya se establecía el punto de corte de 2 mmoL/l
para su reconocimiento . En definitiva, si bien el valor de PAM nos sigue
resultando familiar, ahora se“ baja el dintel“ de lactacidemia para reconocer esta situación (>
3 mmol/L en la Conferencia
de Consenso de 2001 frente a un valor de 2 mmoL/L en este nuevo Consenso).

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